William Mulligan, el filósofo estoico que te enseña 5 ejercicios prácticos para vivir mejor: “Imaginá que has muerto”


William Mulligan es un autor y divulgador contemporáneo especializado en el estoicismo, una filosofía que promueve el autocontrol y la fortaleza emocional.

Es conocido por ser el creador de las populares cuentas de YouTube e Instagram “The Everyday Stoic”, donde comparte enseñanzas estoicas adaptadas a la vida moderna.

El resurgimiento del interés por el estoicismo en la última década ha sido notable, con múltiples publicaciones y reediciones de textos clásicos. Mulligan nos propone varios ejercicios que nos ayudarán a llevar una vida más plena.

Para los filósofos la felicidad no era un estado que se alcanzase a base de cuidar de uno mismo y cumplir tantos de los propios deseos como fuese posible, sino que se lograba llevando una vida enmarcada en un triángulo de acciones: asumir la responsabilidad, centrarnos en lo que podemos controlar y vivir con areté.

La idea del ejercicio es que te fijés en tus propios vicios y te preguntés cómo tu vida cambiaría si eligieras siempre el camino de la virtud.

Por ejemplo, si reducís a la mitad (o incluso más) el uso del teléfono… ¿Cómo cambiaría tu vida? Imaginá tus dos versiones, aquellas que empezó a restringir el uso del móvil y la que no. ¿En qué se diferencian?

Luego, pasá a la acción. Mulligan nos pide, en este ejercicio, una simple reflexión: “Tras dedicar un solo día a tomar decisiones que te acerquen a la areté, ¿te sentís diferente?”.

Cuando algo en tu vida te tenga estresada o preocupada, “tomá un folio y haz dos columnas. En el encabezado de la columna izquierda escribí ‘cosas que puedo controlar’ y en el de la derecha ‘cosas que no puedo controlar’”. Volvé a tu preocupación, y completá las columnas de la forma más realista que podás.

A continuación, Mulligan nos plantea una pregunta: “¿Cuántos puntos más hay en la lista de aquello que no pudés controlar que en la otra? ¿Hasta qué punto te parece fácil lidiar con lo que has anotado en la columna de aquello que sí podés controlar?”.

El objetivo de este ejercicio es que, al acabarlo, “puedas centrarte únicamente en la corta lista de cosas que, siendo realistas, puedes controlar”.

Sentáte en un lugar cómodo, e imaginá que solo te quedan 10 minutos de vida. ¿Qué lamentás en estos diez minutos? ¿Qué deseás poder hacer de nuevo? “Tanto bueno, como malo, positivo y negativo, pensá en aquello que ojalá tuvieses una oportunidad de volver a vivir”, nos pide el autor.

El objetivo es reflexionar en cómo te sentís con respecto a los detalles más pequeños e insignificantes de la vida, como comer algo que te guste o beber agua fresca cuando tenés sed.

Mulligan cierra el ejercicio con dos preguntas: “¿Qué podés hacer para que esos deseos den forma al día de hoy? ¿Podés levantarte cada mañana y vivir una vida en la que no haya nada de lo que te arrepentís?

Sentáte en un lugar tranquilo e imaginá que te ha pasado algo terrible, algo que temés: lo has perdido todo, te has quedado sola en el mundo. Asimílalo durante unos minutos. Permite aceptar que todo eso ha pasado.

Ahora abrí los ojos, y volvé a la realidad. Date cuenta de que, en realidad, nada de eso sucedió. ¿Te sentís agradecida por lo que tenés? Esta meditación es clave para recuperar el control en momentos de crisis, porque nos recuerda, de una forma visceral, todo lo bueno que hay en nuestra vida.

Nos propone que, durante la próxima semana, reservemos unos minutos cada noche para escribir tres cosas que hayan sucedido ese día que agradezcamos. Si hacés el ejercicio anterior, seguro que se te ocurren millones de opciones.

Pensá en tres cosas que vayan a pasar mañana y que tengas muchas ganas de que lleguen: el café por la mañana, un plan con algún amigo, ver a tus compañeros…

“Al imaginar estas cosas y concentrarte en el placer que has experimentado en cada momento”, explica Mulligan, “cambiarás tanto tu cerebro como tu cuerpo, porque los estarás llenando de sentimientos positivos y reforzando el hábito de encontrar los buenos momentos que te da la vida”.

Cuerpomente para La Vanguardia

Fuente: www.clarin.com

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